belén garcía-noblejas

 

BIOGRAFÍA

Belén García-Noblejas es doctora en Estudios de Asia por la Universidad Autónoma de Madrid y profesora en la Universidad de Waseda (Tokio, Japón), donde imparte docencia sobre relaciones internacionales, con especial énfasis en el diálogo sociocultural entre Oriente y Occidente. Su labor investigadora se centra en la sociología política.

Más allá del ámbito estrictamente académico, su carrera ha estado marcada por una profunda vocación por el entendimiento intercultural. Ha desarrollado proyectos de transferencia del conocimiento, entre los que destacan el comisariado de exposiciones sobre arquitectura enológica en España —realizadas en colaboración con las Oficinas de Turismo de Embajadas de España en Asia y Europa— o la impartición de cursos sobre gastrodiplomacia e historia del arte en el Instituto Cervantes de Tokio.

Fue gestora cultural del Instituto Cervantes en Pekín (2015-2018), colaboradora del Instituto Cervantes de Shanghái (2013-2015) y trabajó en la sección cultural de la UNESCO en Pekín a comienzos de 2015

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Desde la infancia, Belén ha canalizado su creatividad a través del dibujo, la ilustración y la acuarela. Sin embargo, fue durante su residencia en China (2011-2018) cuando tuvo su primer contacto profundo con la porcelana y la cerámica.

Desde 2019, ha desarrollado su formación cerámica en talleres de Madrid y Sevilla la Nueva, y actualmente en Atelier Sessa, en el barrio de Shibuya (Tokio).

La cerámica se ha convertido en refugio emocional e intelectual. Su trabajo actual explora la cerámica escultórica, reinventando objetos cotidianos —platos, jarrones, vasijas— en vehículo de reivindicación y expresión de emociones humanas.

LUCES Y SOMBRAS

 

ARGUMENTO

Esta exposición recoge parte de dos colecciones cerámicas distintas pero complementarias, nacidas del diálogo entre Japón y la Península Ibérica. Ambas series exploran, desde diferentes perspectivas, un mismo impulso: el deseo de aceptar sin juicio la propia identidad, la vulnerabilidad, la herida, lo inacabado.

La primera colección establece una conversación simbólica entre las formas cerámicas de la cultura argárica de la Edad del Bronce, originaria del sureste ibérico, y la profundidad cromática de los esmaltes japoneses. Esta serie nace de la nostalgia de estar lejos y el resultante impulso de volver al hogar, a la raíz. Las formas, que combinan ángulos afilados con curvas suaves, se esmaltan en tonos oscuros y profundos, evocando la sombra.

La colección se inspira en el texto El elogio de la sombra, de Junichirō Tanizaki (1933), que defiende la belleza de la penumbra:

Al aceptar la sombra, también aceptamos la agradable sensación de aceptarnos a nosotros mismos sin juicio.
— Junichirō Tanizaki, El elogio de la sombra

La segunda colección destaca el sufrimiento, la fractura y la cicatriz como parte integral —y bella— del ser. Inspiradas en el kintsugi —la técnica japonesa que repara con oro las piezas rotas—, estas obras reinterpretan el concepto no solo para mostrar la fisura, sino para realzar los instrumentos del daño —una plancha, un alambre—, creando una metáfora visual del juicio externo y de las exigencias (auto) impuestas.

Esta segunda colección bebe también del concepto japonés de wabi-sabi, que encuentra belleza en la imperfección, en lo inacabado, en lo impermanente. La serie se presenta como una denuncia contra el perfeccionismo y la artificialidad de una sociedad que constantemente exige máscaras.

Es una defensa de la naturaleza falible del ser humano, un grito de alabanza a la libertad de aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras luces y sombras.