hugo saliente gil

 

BIOGRAFÍA

TERUEL 2003. PINTOR

Hugo Saliente Gil (Teruel, 2003) es un artista interdisciplinar cuya práctica se sitúa en un territorio expandido entre la pintura y otros lenguajes contemporáneos. Partiendo de una formación vinculada a la figuración y al estudio de los antiguos maestros, su trabajo ha evolucionado hacia una investigación centrada en la materialidad, el proceso y la inestabilidad de la imagen.

En los últimos años, su práctica ha experimentado un proceso de desplazamiento o
“desterritorialización”, incorporando aproximaciones a la instalación, la escultura y el sonido. Esta condición se ve reforzada por su actividad en el ámbito musical como gaitero, DJ y productor, así como por su participación en proyectos de dinamización rural, cultural y medioambiental como a.escamondar, ocre.info
o asalto.org, y en colectivos artísticos como cane.yo, con proyección internacional.

 

Actualmente, su trabajo se orienta hacia la exploración de la pintura como un campo expandido, entendido no como objeto cerrado sino como un sistema en transformación continua. Su práctica se articula desde una lógica rizomática, donde los procesos, los materiales y las influencias se entrelazan generando estructuras abiertas, sin jerarquías ni límites definidos.

ARTIST STATEMENT

Mi práctica parte de una intuición que ha cobrado forma progresivamente: la imposibilidad de situarme como un ser externo a los sistemas que habito. No puedo contemplar el afuera desde la distancia; del mismo modo que ocurre en mi trabajo, me encuentro completamente inmerso tanto en el afuera como en el adentro. Esta condición define mi manera de entender la obra y mis procesos.

El primer (eco)sistema que comprendí de esta manera fue la pintura. En ella, cada capa, cada material, cada textura, se complementa y reacciona con su coetánea como si de un organismo vivo se tratase. Ese organismo no  es  concebido,  no  es  la  ejecución  de  una idea  previa,  sino  que  emerge  en  la  complejidad  del  proceso.
Trabajo  desde  una  tensión  constante  entre  control  y  deriva,  construcción  y  destrucción;  aquí  aparece  mi relación con el material, que se impone, se modifica a sí mismo y marca el devenir de la imagen y la obra. De la misma manera, trabajo de la mano del error, y entiendo lo accidental como la huella de la honestidad en mi trabajo; es en este momento en el que la obra deja de ser mía para comenzar a ser ella misma.

A  partir  de  este  “cobrar  vida”  de  la  obra,  mi  práctica  atraviesa  a  día  de  hoy  una  fase  de  movimientos rizomáticos. No abandono la pintura sino que me expando hacia otros territorios como la instalación, el arte sonoro o interactivo. El rizoma no empieza ni acaba Como escriben Deleuze y Guattari, «tiene como tejido la conjunción ‘y… y… y…'»

Esa lógica ecosistémica es el principio transversal que afecta en todos mis proyectos. No hay límites definidos entre disciplinas ni proyectos, todo forma parte de un mismo dispositivo al que yo (mi cuerpo, mis ideas, mi potencia) también pertenezco; cada pieza por separado nunca podría producir lo que el sistema completo.

El  objetivo  es  que  cada  sistema  encuentre  los  demás.  Cuando  un  proyecto  está  suficientemente  vivo, comienza a descubrir: al espectador, al espacio, al contexto, a las líneas de pensamiento o tradiciones con las que  dialoga…  Este  vínculo  no  se  impone  desde  fuera  sino  que  es  algo  que  el  propio  organismo  genera  al exponerse a su entorno. Cada obra es una disposición al encuentro, no planeado sino como una apertura a
que ocurra.. Y en esa apertura, en ese deseo fragmentado de completud, es donde algo verdadero puede suceder.